Ahora, por vez primera, hay un sensor, de momento sólo en fase de prototipo, que permitirá al padre fumador o a la madre fumadora ver si sus precauciones dan o no buen resultado. El dispositivo puede detectar inmediatamente la presencia del humo de segunda mano (el que inhalan los fumadores pasivos y que viene del extremo ardiente de un cigarro o de las bocanadas de humo exhaladas por el fumador) e incluso la del humo de tercera mano (el residuo del humo de tabaco que persiste, pegado a superficies, incluyendo ropa, mucho tiempo después de que un cigarrillo ha sido apagado).
Este sensor, creado por el equipo del químico Joseph BelBruno, del Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, Estados Unidos, es más pequeño y más ligero que un teléfono móvil (teléfono celular), siendo de hecho similar en tamaño a una cajetilla de fósforos.
El dispositivo cuenta con un sensor que se vale de películas de polímero para captar y medir la nicotina en el aire.
El dispositivo graba los datos en una tarjeta de memoria SD, pero no se descarta fabricar un modelo que posea una pantallita LED para proporcionar lecturas instantáneas.

El dispositivo cuenta con un sensor que se vale de películas de polímero para captar y medir la nicotina en el aire.
El dispositivo graba los datos en una tarjeta de memoria SD, pero no se descarta fabricar un modelo que posea una pantallita LED para proporcionar lecturas instantáneas.

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